La limpieza dental o profilaxis dental consiste en eliminar la placa dental que se acumula alrededor de los dientes.
Con la limpieza dental, además de mejorar tu sonrisa, también evitas contraer enfermedades más graves como la gingivitis y otros problemas periodontales, en las que el soporte de los dientes, el ligamento periodontal y las encías se ven afectadas. Estas enfermedades acarrean sangrado, mal aliento, movilidad dental e incluso, en los casos más graves, provocan la pérdida del diente.
El sarro es una materia blanco-amarillenta, blanda, que se forma por la acumulación de restos de alimentos, componentes de la saliva, bacterias y células muertas que provienen de la propia boca.
No existe solo un tipo de limpieza dental, sino varios. En función de cuál sea el estado de salud de las encías del paciente y de sus objetivos, se aplicará uno u otro:
- Limpieza dental de rutina: se realiza cuando no existe enfermedad en las encías o solo hay rastros de gingivitis.
- Limpieza dental profunda: nos permite eliminar la acumulación de sarro existente en las bolsas periodontales entre la encía y los dientes.
- Cirugía periodontal: se recurre a ella en los casos en que se necesite levantar la encía para llegar a limpiar los cúmulos de sarro más profundos.
En todos estos casos, es importante seguir un correcto mantenimiento en casa tras la intervención:
- Cepillado dental tres veces al día.
- Uso de hilo dental o cepillos interdentales que nos permitan limpiar las zonas interproximales.
- Seguir una dieta sana y equilibrada.
- Acudir a las revisiones regulares con el dentista.
¿Cómo se realiza una limpieza dental?
- El primer paso es que el odontólogo realice una exploración previa para comprobar que no haya ningún tipo de patología.
- Se suele realizar con un aparato llamado ultrasonidos, que emiten unas vibraciones capaces de desprender el sarro de la superficie de los dientes.
- También se pueden utilizar curetas, que sirven para eliminar el sarro que se adhiere por encima y por debajo de la encía.
- Se utilizan también instrumentos para pulir la superficie del diente, eliminando así rugosidades para evitar que la placa se adhiera de nuevo.
- Se eliminan manchas superficiales con unos cepillos especiales y/o pasando un chorro de agua a presión mezclada con un bicarbonato especial.
- También es importante limpiar correctamente los puntos de contacto entre los dientes. Para ello se usan unas tiras de pulido o tiras interproximales que se pasan entre los dientes.

Proceso de una limpieza dental:
Tenemos que tener en cuenta que el proceso de la limpieza dental suele llevar entre 30-45 minutos, dependiendo mucho del estado de la boca del paciente.
En casos, por ejemplo, de pacientes con mucha hipersensibilidad dental o donde existe mucha acumulación de sarro, es posible que este proceso se realice con anestesia local.
Es importante destacar que si la encía está muy inflamada, debido a una enfermedad periodontal, puede ser que al desinflamarse, la encía se desplace apicalmente, pudiendo afectar a la estética general, dejando al descubierto parte de la raíz del diente que normalmente estaba cubierta por la encía inflamada y enferma.
Por último, una vez realizada la profilaxis dental, lo mejor es continuar manteniendo una buena higiene dental, para evitar que el sarro y la placa se vuelvan a acumular. Lo recomendable es cepillarse los dientes al menos dos veces al día, usar hilo dental, cepillos interdentales o, incluso, irrigadores en los casos indicados.
¿Duele hacerse una limpieza dental?
Que te hagan una limpieza dental no duele aunque es posible que se sienta sensibilidad dental temporal después del procedimiento. Esto puede ocurrir porque la limpieza dental puede exponer temporalmente la capa subyacente de la dentina, que es más suave y sensible que el esmalte dental. La sensibilidad dental generalmente desaparece después de unos días y se puede tratar con pasta dental desensibilizante… Una limpieza dental consiste en eliminar restos de placa o manchas de la superficie dental. Puedes notar algo en uno de estos casos:
- Si la limpieza se hace a través de las vibraciones de los ultrasonidos, puedes notar vibraciones en la superficie del diente. Pero no causan dolor.
- Y si tienes sensibilidad dental, sobre todo a cosas frías, el agua que se usa para refrigerar la punta del aparato de ultrasonidos podría generar ciertas molestias. Pero, para evitarlo, se puede aplicar anestesia local en la zona.
Sí es normal que después de una limpieza dental, especialmente si existía mucho sarro acumulado, se puedan notar los dientes y encías más sensibles durante unos días.
¿La limpieza dental deteriora los dientes?
No, la limpieza dental no debería deteriorar los dientes. De hecho, la limpieza dental es una parte importante de la salud dental y puede ayudar a prevenir la acumulación de placa bacteriana y sarro, que pueden causar caries y enfermedades de las encías. Si se produce algún daño, puede ser el resultado de un procedimiento dental incorrecto o de una mala técnica de limpieza.
¿Cada cuánto tiempo hay que hacer una limpieza dental?
Depende mucho de las características de cada persona.
Hay personas que pueden necesitar hacerse una cada 3 meses, debido a que tienen algún tipo de afección bucal, problemas de movilidad o psicológicos que les impiden llevar una buena higiene.
Lo adecuado es consultar con un profesional cualificado que pueda estudiar la situación y decidir la necesidad de llevar a cabo tratamientos preventivos.
Los odontólogos recomiendan la limpieza dental 2 veces al año. Seis meses es el tiempo idóneo para mantener una buena salud dental y prevenir problemas bucales a largo plazo. Sin embargo, si se tiene alguna condición dental o se tiene mayor riesgo de enfermedad bucal, el dentista puede recomendar visitas más frecuentes.
Existen casos donde se debe de hacer cada menos tiempo, para ello hay que ver los casos concretos de cada uno de los pacientes.
Las limpiezas dentales tiene estos beneficios:
- Elimina el sarro y la placa bacteriana.
- Previene las enfermedades periodontales, gingivitis y caries.
- Elimina el olor desagradable.
- Protege a los dientes y refuerza el esmalte.
- Se consiguen unos dientes más blancos y sanos
- Elimina las manchas de los dientes.
- Ayuda a prevenir la sustracción de piezas dañadas.
- Permite ahorrar dinero porque evita enfermedades más costosas de curar.